
El buen tiempo y el cambio de armario
Después de un invierno muy lluvioso y con mucho viento, parece que el sol empieza a ganar la batalla. Los días ya se alargan, las noches siguen siendo frías, pero los mediodías ya sobrepasan los 20 ºC.
La publicidad y los comercios nos recuerdan que llega el buen tiempo y que ya es hora de vestir alegres y lucir nuevas piezas de ropa. Pero el sector textil provoca una huella ecológica gigante. Es la segunda actividad económica más contaminante, después de la extracción de petróleo y la producción de combustibles.
Solo en Europa, se calcula que cada año entre el 4% y el 9% de los productos textiles se destruirán antes de ser vendidos. Estos residuos generan 5,6 millones de toneladas de CO2.
Por esto los gobiernos promueven medidas para fomentar la reutilización y el reciclaje de piezas de vestir, complementos y calzado y, en definitiva, impulsar la economía circular. Una nueva normativa que entrará en vigor en el mes julio obligará a las grandes empresas a informar sobre los productos de consumo no vendidos que se eliminan como residuos.
La moda rápida (fast fashion) se combate combinando regulaciones estrictas y cambios en los hábitos de consumo. Pese a esto, no parece que vayamos por el buen camino: compras en línea con devoluciones sin coste, redes sociales haciendo de altavoz a productos con precios muy bajos o comercios abiertos todos los días son situaciones que invitan al consumo constante, con la consiguiente generación de materiales para destruir.
Apostemos por una ciudadanía reflexiva en las compras y cuidadosa con los residuos textiles.



