
Es el momento de acciones colectivas pacíficas y firmes para mejorar nuestros trenes.
Las acciones colectivas y los movimientos sociales son herramientas poderosas para generar cambios. Personas individuales comprometidas con objetivos comunes se agrupan y organizan para hacer oír su voz y lograr transformaciones duraderas.
Son muchos los casos en los que estas acciones pacíficas, pero firmes, han provocado modificaciones en las posiciones y el funcionamiento de organizaciones o instituciones, llegando a cambiar el curso de su historia. Un ejemplo reciente lo encontramos en las manifestaciones continuadas en Valencia tras la catástrofe de las lluvias torrenciales, que han acabado con la dimisión del presidente de la Generalitat.
Estos días estamos viviendo un caos en la red de transporte público que ha tenido impactos en la vida laboral y personal de 400.000 personas. El mal estado de las infraestructuras ferroviarias de Cataluña tiene consecuencias en la seguridad de las personas y su calidad de vida; influye sobre la calidad del aire y, por tanto, en la salud. La situación es grave y su resolución requiere tiempo y dinero.
Nosotros necesitamos trenes con garantías y ahora tenemos la oportunidad de hacer oír nuestra voz, más allá de las quejas individuales. ¡Estemos alerta a las acciones colectivas que se están organizando y no faltemos! La sociedad civil organizada tiene mucha fuerza.



